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Sabías que......

Dentro del reino vegetal, la orquídea es la familia mas numerosa: hay mas orquídeas que coníferas o leguminosas o cualquier otro tipo de plantas. Hasta el momento se descubrieron alrededor de 35.000 especies diferentes, pero todos los años se incorporan nuevas. Se les suman 150.000 híbridos reconocidos. Esto permite que dentro del concepto amplio de orquídeas convivan flores que miden un milímetro con otras que alcanzan hasta 25 cm.

Los expertos reconocen que no hay coleccionista en el mundo capaz de reconocer individualmente a las 185.000 variedades existentes de orquídeas.

Es tal la diversidad y amplitud, que algunas orquídeas como la vainilla (si, la misma vainilla en chaucha que se consume), son enredaderas que en estado adulto llegan a medir 20 metros de largo, mientras que otras, en un período de 20 años apenas superan los 5 cms.

Enviado por Mirtha Chomik

Fuente: Revista El Federal

Algo para saber 

Símbolo de amor, lujuria y belleza, las orquídeas han fascinado al mundo durante siglos. En la Antígua Grecia eran vistas como un símbolo de virilidad. Se las menciona en antíguos textos chinos de los tiempos de Confucio. Durante la Edad Media se utilizaban en la preparación de infusiones y remedios, también consideradas como un afrodisíaco y uno de los principales ingredientes de algunas pociones mágicas. Se dice que, cuando las orquídeas aparecen en un sueño, representan el deseo interior de ternura, romanticismo y amor.

La primeras orquídeas llegaron a Europa a principios del siglo XVIII en barcos de la armada Británica. Pero debido a su delicadeza, pocas podían sobrevivir a los largos viajes desde su lugar de origen, por lo que no dejaban de ser curiosidades muy apreciadas por botánicos y acaudalados aficionados. Esto cambió cuando en 1818 Lord William Cattley consiguió la floración de la primera Cattleya. Lo curioso fue que se había utilizado para proteger un cargamento de otras plantas que provenían del Nuevo Continente. Lord Cattley, reconocido horiticultor de su época, se percató de la existencia de esas extrañas plantas durante el desembarco de su cargamento y decidió cultivarlas. Al cabo de unos meses, una de ellas floreció, dándole su propio nombre. Desde ese momento, el mundo de las flores cambió para siempre.

Selvas y bosques enteros fueron despojados de sus orquídeas durante el siglo XIX con el fin de satisfacer las modas europeas. Actualmente, la recolección de orquídeas silvestres está prohibida para prácticamente la totalidad de las especies. Muchas de ellas se encuentran en peligro de extinción. Las orquídeas que habitualmente nos llegan son híbridos que han sido cultivadas a partir de semillas en invernaderos especializados.

Enviado por Alisson

LAS ORQUIDEAS, ¿SON DIFICILES DE CULTIVAR?

Las orquídeas no son las plantas delicadas y difíciles de cultivar que algunas personas creen que son. Son el grupo de plantas más extenso del mundo, contrariamente a la noción que se tiene de que son importaciones exóticas. Como otras plantas hogareñas, las orquídeas pueden ser cultivadas con éxito si se les proporciona las necesidades básicas. Entre ellas, por ejemplo, un invernadero no es requerimiento obligatorio.

Muchas de las orquídeas pueden crecer como plantas de hogar. Así es que se puede esperar poder cultivar tranquilamente este tipo de plantas, simplemente porque las orquídeas se han adaptado, por lo general, y han sobrevivido en la mayor parte de las zonas como “salvajes”. Esto permite un amplio espectro de condiciones que estarían bien para el cultivo de variadas especies de orquídeas. Todo lo que se debe hacer es proporcionarle a la planta lo que ella necesita.

Las siguientes, son guías sumamente básicas para el cultivo de orquídeas (en general).

LUZ

Este es EL factor importante que mejor debe conseguirse, para cultivar orquídeas con éxito y lograr que florezcan. Una iluminación correcta es importante para el crecimiento de la planta propiamente dicho.

Generalmente, se puede juzgar la cantidad de luz que una orquídea necesita observando las hojas. Deberían ser de un verde claro. En la luz adecuada, algunas plantas pueden llegar a producir un pigmento de color ciruela, como manchas, que muestra que la planta recibe tanta luz como puede aguantar y esa es su protección natural ante posibles quemaduras. En líneas generales, una situación ideal de iluminación la preparará para una buena floración, pero se recomienda revisar los requerimientos lumínicos de cada especie.

Siempre hablando generalmente, si la hoja se vuelve demasiado amarillenta, es conveniente mover a la planta a un lugar más sombreado. Luz demasiado intensa o mover la planta de un lugar muy oscuro a otro con luz intensa, puede provocar quemaduras solares. Esto suele verse indicado a través de manchas decoloradas que luego se vuelven más oscuras, tostadas y secas, o incluso lucen como carbonizadas.
Si la hoja se vuelve de un color verde oscuro, la planta necesita un lugar con mayor cantidad de luz. Esta coloración muestra que lo necesita; aunque la planta pueda vivir indefinidamente bajo condiciones no tan deseables, en estos casos será más difícil que florezca.

Nota: ninguna planta es nómade. Si el lugar que se ha elegido en un primer momento no resulta, tener en cuenta que el siguiente lugar debe ser su próximo lugar permanente y no estar moviéndola demasiado, en especial si está en floración (pues puede llegar a marchitar flores o perder pimpollos).

Cuidado con el sol directo. Aunque la mayoría de las orquídeas tolerarán el sol directo en otoño / invierno, preferentemente colocarlas en un lugar con sol filtrado, por cortinas o mediasombras. Si es al lado de ventanas, lo ideal es que éstas estén orientadas al Este. Los rayos de primavera / verano les puede provocar quemaduras, salvo un poquito a la mañana o a la tarde.

RIEGOS

El riego es otro de los factores importantes a tener en cuenta. La mayoría de las orquídeas son epífitas, lo que quiere decir que crecen sobre árboles u otras plantas, y reciben la humedad a través del aire. Los nutrientes son obtenidos a partir de los sedimentos que las lluvias dejan en las raíces. Esto significa que estas plantas nunca están en agua en la naturaleza, y, por esta razón, tampoco deberían estar en agua en el hogar. Las orquídeas deben regarse de una manera diferente a la mayoría de las plantas. Cuánto y cada cuánto tiempo, depende de varias cosas:

Humedad / sequedad del ambiente

Tamaño de la maceta

Sustrato en que está la planta

Tipo de planta

No hay una regla para los riegos que sirva para todas las situaciones. Algunos hogares son más secos que otros, macetas pequeñas secan más rápido que las más grandes, algunas plantas prefieren más agua que otras. Lo esencial aquí es la observación, las plantas sabrán decir cuándo necesitan agua.

Las raíces también pueden decir si los hábitos de riego son buenos. Se verán firmes, carnosas y de color verdoso o con las puntas verdes, en plantas saludables. Aquellas que son regadas de más, tendrán menos raíces buenas y muchas de ellas se verán muertas, marrones, podridas o blandas.

Pero las plantas mismas programarán su propio calendario. De todos modos, la mayoría toleran mejor sin riegos, que con demasiados (recordar siempre que es más fácil matar una orquídea por exceso de riego, que por falta). Al regar, dejar que el agua empape el sustrato pero sin estancarse allí, debe tener un excelente drenaje, detalle que casi cualquier otra planta también agradecerá, pues evita la proliferación de hongos y pudrición de raíces.

En las estaciones más frías, conviene regar por la mañana, para darle a la planta el tiempo necesario para aprovechar la humedad. Si el clima es demasiado caluroso, no le hará mal un riego al caer el sol (que también podrá ayudar a bajar la temperatura nocturna ideal para la planta).

TEMPERATURA

La mayoría de las temperaturas de interior de un hogar son aceptables para el cultivo de orquídeas. El rango ideal sería entre 12°C y 27°C, ya que la mayoría de las especies provienen de climas tropicales o similares. Una pequeña diferencia de temperatura entre el día y la noche será agradable para casi todas las orquídeas.

Los extremos de temperaturas deberán ser evitados (aunque hay ciertas orquídeas que gustan de un período más fresco de descanso para luego florecer), pero las plantas pueden recuperarse de ellos. Muchas pueden soportar temperaturas más bajas, alrededor de 0°C, siempre y cuando no sufran de las heladas. Del mismo modo, muchas pueden soportar temperaturas más altas, llegando a los 37°C, dado un suficiente movimiento de aire. Vigilar la humedad del ambiente en temperaturas extremas.

VENTILACIÓN

En la naturaleza casi todas las plantas están expuestas a brisas constantes. Las orquídeas no son la excepción. El aire en movimiento será de mucha utilidad para ellas, incluso las ayudará a evitar enfermedades tanto en un invernadero como en una habitación.

La buena circulación de aire previene los puntos de extremo calor o extremo frío, que puede hacer más difícil el cultivo de orquídeas, la formación de hongos o bacterias, y la renovación de oxígeno y dióxido de carbono para la respiración de la planta.

Un pequeño ventilador logrará mejorar las condiciones, siempre cuidando no perder la humedad del ambiente con tanto aire. Tratar de no provocar grandes corrientes de aire, que pueden llegar a hacer perder pimpollos y/o flores.

HUMEDAD

Si se tiene la humedad adecuada para hacer crecer plantas de interior, se tiene lo suficiente para gran parte de las orquídeas. No es necesario equipamiento especial para proveerles más humedad, pero sí se pueden tener en cuenta pequeños detalles que facilitarán la convivencia.

Un tiesto o recipiente de gran tamaño para contener las plantas, podrá servir. Llenar el tiesto con piedras o colocar una rejilla sobre él, luego agregarle agua. También puede colocarse la maceta sobre las piedras, pero cuidar que las plantas no estén tocando el agua. El vapor natural que procede del agua, ayudará a las plantas a desarrollarse en un ambiente que no es tan húmedo usualmente.

Otra opción parecida es colocar recipientes con agua cerca de la planta, o colocar varias plantas juntas, para que se mantenga mejor la humedad. Para completar, se puede pulverizar algunas veces al día, con agua filtrada o de lluvia. Prestar atención a que no quede agua en las coronas o no mojar las flores o pimpollos. Cuanto más fino el rocío del pulverizador, mejor será.

SUSTRATO

Muchas de las orquídeas, al ser epífitas o “de aire”, no podrán crecer en tierra. Sus raíces necesitan secarse al menos un tiempo entre cada riego, cosa que no permitirá la tierra común.

La función principal del sustrato es proveer soporte, todo aquello que haga esto y permita el paso de aire, estará bien. La cantidad y calidad de sustrato también afecta la retención del agua. Trozos más pequeños retendrán más humedad que otros más grandes, del mismo material. Si el control de los riegos no es lo suyo y tiende a pasarse, elija un sustrato de trozos más grandes. Si suele regar menos, trate de utilizar los más pequeños. Muchas personas prefieren realizar sus propias combinaciones de materiales, para combinar con sus hábitos y preferencias de riego.

Con los riegos y fertilizantes, el sustrato pierde su calidad en aproximadamente un año o un poco más. Deberá procederse a transplantar y proveer un nuevo sustrato para la planta (no hacerlo si la planta se encuentra en floración, sino en período de crecimiento). Las macetas o recipientes más apropiados para las orquídeas son las plásticas, con varios agujeros de drenaje. Las orquídeas epífitas gustarán de macetas transparentes para permitir el paso de la luz a todas sus raíces, las cuales también poseen clorofila y realizan fotosíntesis. Algunas de ellas también podrán cultivarse en troncos o trozos de corteza en lugar de macetas, incluso en algunos árboles, “al natural”.

FERTILIZACION

Ninguna planta vive solamente del aire y el agua. La mayoría de los sustratos de orquídeas, solamente pueden proveer soporte y no nutrientes. Cuando las plantas se encuentran en corteza, necesitan un alimento alto en nitrógeno (30-10-10, por ejemplo). Plantas en otro tipo de sustrato crecerán bien con un alimento balanceado (como podría ser 18-18-18). Utilizar un fertilizante soluble en agua, y diluir según se recomienda en la etiqueta. También pueden utilizarse fertilizantes de liberación lenta o incluso fertilizantes para Plantas de Interior (en una dosis menor a la recomendada).

Las plantas que tienen menos luz necesitan menos cantidad de fertilizante, o las puntas de sus hojas comenzarán a secarse o quemarse. Enjuagar las macetas con agua común ocasionalmente, para prevenir la acumulación de sal.

Las orquídeas no requieren demasiado alimento tampoco (aunque son golosas), así que con fertilizar cada 15 días será suficiente. Cuidado! El exceso de fertilizantes puede matar una planta. No conviene fertilizar en períodos de floración, darles un descanso cuando no se encuentran en crecimiento.

Las orquídeas normalmente tienen una amplia esperanza de vida, por lo cual la fertilización no resulta tan crítica como la de las plantas anuales. Un mes que no se fertilice no hará que no florezca o dañará la planta. La buena iluminación es más importante para la floración que un buen régimen de fertilización.

Artículo publicado en www.phals.com, cortesía de Riberbend Orchids.

Traducción, adaptación y agregados: Paula Laskowski (paula.laskowski@gmail.com)

 

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